domingo, 19 de enero de 2014

SWEEZY PARTE II

ESTE ANÁLISIS SOBRE "LA TEORÍA DEL DESARROLLO DEL CAPITALISMO" HA SIDO REALIZADO POR:

Teresa Cabello
Sandra Córdoba
Jacobo Mesquida
Julián Tejado


CAPÍTULO V. LA ACUMULACIÓN Y EL EJÉRCITO DE RESERVA.

1. La reproducción simple: Es útil y necesario, para fines teórico, imaginar un sistema capitalista que, de manera continua no sufra cambios. Ello permite abarcar la estructura de las relaciones que prevalecen en el sistema como un todo, en su forma más clara y simple. El caso en que se supone que no existe el cambio, se verá que alguno de los elementos más esenciales del capitalismo, como existe en realidad, han sido deliberadamente ignorados.
Quesnay, el líder de los Fisiócratas, fue el primer economista que intentó hacer una presentación sistemática de la estructura de las relaciones existentes en la producción capitalista en su famoso “Tableau économique”, y Marx lo llamó “indiscutiblemente la idea más brillante de que la economía política había sido culpable hasta entonces.” Influido por Quesnay, consideraba su propio plan para el análisis de la estructura del capitalismo, que en su forma más elemental llama “Reproducción Simple”, como una versión mejorada del “Tableau”, que se refiere a un sistema capitalista que conserva indefinidamente las mismas dimensiones y proporciones entre sus diversas partes. Para que se cumplan estas condiciones es necesario que los capitalistas repongan cada año el capital gastado y empleen toda su plusvalía en el consumo; y que los obreros gasten todo su salario en el mismo. Si no fuera así, tendría lugar una acumulación o un agotamiento de la existencia de medios de producción.

Se establece una suposición a continuación que sirve de explicación más clara que refuerza la idea anterior y ayuda a la comprensión de la misma:

Toda la industria está dividida en dos ramas: en la I se producen medios de producción y en la II se producen artículos de consumo. Conviene subdividir la rama de artículos de consumo en una productora de artículos para obreros y otra de artículos para capitalistas, o sea, de lujo. C1 y C2 serán el capital constante empleado respectivamente en I y II. Por otro lado, V1 y V2 serán el capital variable, mientras que P1 y P2 la plusvalía y W1 y W2 el producto.

Como resultado, se da la siguiente tabla que representa la producción total:

I   C1+V1+P1= W1
II   C2+V2+P2= W2

Para que se cumplan las condiciones de la Reproducción Simple, el capital constante usado debe ser igual a la producción total de la rama de bienes de producción, y el consumo combinado de capitalistas y obreros debe ser igual a la producción total de la rama de artículos de consumo. Esto significa que:
C1+C2= C1+V1+P1
V1+P1+V2+P2= C2+V2+P2

Eliminando C1 de ambos términos de la primera ecuación y V2+P2 de ambos términos de la segunda ecuación, se verá que las dos se reducen a una ecuación única:

C2= C1+P1

Quiere decir que el valor del capital constante usado en la rama de artículos de consumo debe ser igual al valor de las mercancías consumidas por los obreros y capitalistas dedicados a producir medios de producción. Si se satisface esta condición, la escala de la producción no cambia de un año al siguiente.
El plan de reproducción ofrece un armazón unificado para analizar las interconexiones de la producción total y del ingreso, un problema que no fue nunca adecuadamente tratado por los economistas clásicos. La producción se divide en dos categorías:

  • Producción total de medios de producción.
  • Producción total de artículos de consumo.
Ambas constituyen la suma de la oferta social de mercancías.
El ingreso se divide en:

  • El ingreso del capitalista 1: debe gastar en medios de producción si ha de mantener su posición como capitalista.
  • El ingreso del capitalista 2: Es libre de gastar en el consumo (plusvalía.)
  • El ingreso del trabajador: Salario.
Sin embargo, puesto que hay capitalistas y obreros en las dos grandes ramas, será mejor decir que le ingreso de divide en seis categorías (tres por las dos ramas.) Además, todas ellas constituyen la demanda total de mercancías.
El plan de reproducción pone los cimientos para un análisis de las “discrepancias” entre la suma de la oferta y la de la demanda, que, se manifiestan en trastornos generales del proceso productivo.
Este razonamiento desencadena de nuevo a la condición del equilibrio de la Reproducción Simple por un método que tiene la ventaja de poner al desnudo la lógica al plan de reproducción. Éste es en esencia un expediente para mostrar la estructura de las ofertas y demandas en la economía capitalista. Debe agregarse, sin embargo, que del plan como tal no es posible hacer ningunas deducciones causales; el plan provee un armazón, no un sustituto, para la investigación ulterior.

2. Las raíces de la acumulación: En el mundo imaginario de la Reproducción Simple se ha construido un sistema en el cual los capitalistas reciben el mismo ingreso año tras año y lo consumen siempre hasta el último dólar, por lo que, los valores de uso tendrían que ser considerados como el fin que persigue el capitalista.
Es inevitable la conclusión de que la Reproducción Simple implica la abstracción de lo más esencial en el capitalista (su interés en ampliar su capital.) Realiza esto convirtiendo una parte de su plusvalía en capital adicional. Le permite entonces apropiarse aún más de plusvalía, que a su vez convierte en capital adicional, y así sucesivamente. Este es el proceso conocido como acumulación del capital y constituye la fuerza del desarrollo capitalista.
El deseo del capitalista de aumentar el valor que controla (de acumular capital) proviene de su posición especial en una forma particular de organización de la producción social. No es de ningún modo una cuestión de propensiones o instintos humanos innatos.
El capitalista es una figura importante en la sociedad sólo por ser el propietario y representante del capital. Privado de su capital, no sería nada. Pero éste tiene una sola cualidad, la de poseer magnitud, y de aquí se sigue que el propietario de una gran cantidad de capital ocupa un puesto más alto en la escala social que el propietario de una cantidad pequeña; posición, prestigio y poder se reducen a la vara de medir cuantitativa de pesos y centavos. El éxito en la sociedad capitalista, por lo tanto, consiste en aumentar el capital propio. “Acumular (como lo expresaba Marx) es conquistar el mundo de la riqueza social, acrecentar la masa de seres humanos explotados por él, y de este modo extender el predominio del capitalista.
La mayor cantidad de plusvalía y también el mayor poder de acumulación corresponden al capitalista que emplea los métodos técnicos más avanzados y eficientes; en consecuencia, el afán de perfeccionamiento es general. Pero estos métodos de producción exigen mayores desembolsos y vuelven anticuados y sin valor los medios de producción existentes.
Vemos que el análisis marxista relaciona la acumulación de capital con la forma histórica específica de la producción capitalista. El camino del éxito y de la elevación social pasa a través de la acumulación. Conforme a esto, Marx trazó una teoría de consumo de los capitalistas. De este modo, aunque la urgencia de acumular sigue predominando, no excluye un deseo paralelo, y aun en parte derivado, de aumentar el consumo.
La interrelación que existe de continua dependencia entre la acumulación y el aumento del consumo que plantea Marx, es más que clara.
Los capitalistas no se enriquecerían si el nivel del consumo fuera bajo. Si por el contrario, éste se incrementa, el capital acumulado también lo hace, por lo que, la riqueza del capital es mayor.
En paralelo al planteamiento marxista, existen otras dos teorías contemporáneas ortodoxas.

v  Teoría de la abstinencia: Abstenerse de consumir a efecto de acumular resulta penoso para el capitalista, y por lo tanto, el interés del capital debe considerarse como el necesario galardón de tal abstinencia. Contra esto Marx sustenta la opinión de que acumular capital, es un fin positivo y lleva consigo, tanto como el consumo, ciertos “placeres”. Sería exactamente tan lógico ver en el consumo una abstinencia de la acumulación, como lo contrario.
En resumen, los capitalistas quieren a la vez acumular y consumir, cuando hacen lo uno ello puede considerarse como abstinencia de lo otro.

v  Teoría de la “espera”: La idea es que, los capitalistas desean consumir todo lo que poseen. No lo hacen porque esperan podrán consumirlo con interés en el futuro. Ello niega por completo la urgencia del capitalista de acumular riqueza.
Estas teorías operaban como defensa de la plusvalía y, por lo tanto, del statu quo.

3. La acumulación y el valor de la fuerza de trabajo: planteamiento del problema: El plan de Reproducción Ampliada de Marx, en contraste con la Reproducción Simple, muestra la interrelación de las ofertas y las demandas cuando la acumulación es tomada en cuenta, es decir, cuando los capitalistas no consumen ya totalmente la plusvalía, sino que ésta se divide en tres partes, una que consumen los capitalistas, otras que se agrega al capital constante y una tercera que se suma al capital variable.
Este capítulo se centra en el estudio analítico de los efectos de la cantidad del capital variable, es decir, la demanda acrecentada de fuerza de trabajo, implícita en el proceso de acumulación.
Según Ricardo: “El trabajo como todas las demás cosas que de compran y venden, y que pueden aumentar o disminuir, tiene su precio natural y su precio de mercado. El precio natural del trabajo es el precio necesario para que los trabajadores, puedan subsistir y perpetuar su raza, sin aumento ni disminución. Por mucho que el precio de mercado del trabajo pueda desviarse de su precio natural, tiene, como las mercancías, una tendencia a ajustarse a él.”
Según la explicación de Ricardo de que le precio de mercado tiende a ajustarse al natural, considero que es porque por muy alto que sea el precio de mercado, los trabajadores (es decir, la mayoría de los consumidores) van a seguir percibiendo el mismo salario. Por esta razón el consumo va a disminuir y por consiguiente la riqueza del capitalista se verá mermada. Sin cabida a la posibilidad de acumular. Por este motivo, en la mayoría de ocasiones los precios de mercado son razonablemente superiores a los precios naturales pero no desmesuradamente elevados.
Si por el contrario esto no fuera así, y los trabajadores percibieran capital debido a ese aumento del beneficio, el precio de mercado podría ser tan alto como el capitalista decidiera, porque los trabajadores podrían permitirse seguir consumiendo.
¿Qué ocurre entonces? Que el capitalista percibe en esta situación lo mismo que cuando los precios era más bajos pero lo salarios también, por ello no le interesa esta opción.
Por lo que, en resumen, el mecanismo necesario para asegurar el que los salarios permanezcan más o menos al nivel convencional de subsistencia, reside en una teoría de la población. Ésta parte integrante de la estructura teórica de la economía política clásica. Marx la llamaba “dogma de los economistas.”

4. La solución de Marx: el ejército de reserva del trabajo: Estaba bien enterado de la tendencia de los salarios a subir bajo el impacto de la acumulación de capital.
Estaba seguro, de que tal elevación de salarios “no puede nunca alcanzar el punto en que amenazase al sistema mismo.” ¿Qué es lo que detiene los salarios, de tal modo que la plusvalía y la acumulación puedan seguir siendo los rasgos característicos de la producción capitalista?
Su solución gira alrededor de su concepto del “ejército de reserva del trabajo” o “población excedente relativa” que consiste de obreros desocupados que, mediante su competencia activa en el mercado de trabajo, ejercen una presión constante, hacia abajo, en el nivel del salario. “Durante los períodos de estancamiento y de prosperidad media, gravita sobre el ejército activo de trabajo; durante los períodos de sobreexplotación y paroxismo, pone freno a sus pretensiones. Ella confina el campo de acción dentro de los límites adecuados a la actividad explotadora y a la dominación del capital.
Se recluta entre aquellos que han sido desplazados por la maquinaria. Marx consideraba la introducción de maquinaria para economizar trabajo como una respuesta más o menos directa de los capitalistas a la tendencia ascendente de los salarios.
Con respecto a los capitalistas individuales, cada cual da por supuesto el nivel de los salarios y procura obtener las mayores ventajas posibles. Al introducir maquinaria, no hace más que tratar de reducir su nómina de pagos. El efecto neto de esta conducta es el de provocar el desempleo, que a su vez actúa sobre el nivel del salario mismo. De aquí se sigue que mientras más fuerte sea la tendencia de los salarios a subir, más fuerte será también la presión del ejército de reserva para contrarrestarla, y viceversa.
La mecanización significa un alza en la composición orgánica del capital, es decir, un aumento en los gastos de los capitalistas en maquinaria y materiales, a expensas del trabajo. Puede significar un descenso absoluto en la demanda de trabajo, o puede significar que la demanda de trabajo se retrasa con respecto al aumento del capital total. En este último caso, si la población crece la ampliación continúa del ejército de reserva.
Marx no fue el primero es descubrir la posibilidad del desplazamiento del trabajo por la maquinaria. Ricardo (entre otros) también abarcó este tema y establecía que la maquinaria que ahorra trabajo “libera” obreros sin liberar el capital variable necesario para su empleo en otras partes, y por lo tanto, su reempleo depende de la acumulación adicional.
El éxito de Marx fue la integración de este principio en la teoría general de la acumulación del capital, de tal modo que libera a esta última del dogma malthusiano de la población.

5. La naturaleza del proceso capitalista: La economía política clásica, que se apoya en la teoría malthusiana de la población, se inclinó a predecir el fin inminente del progreso económico. La acumulación estimula indirectamente el desarrollo de la población, el aumento del número de habitantes obliga a recurrir a tierras interiores; las cosas necesarias para la vida sólo pueden producirse, por consiguiente, a un costo sin cesar creciente en términos de horas-hombre. Esto implica un alza en el valor del trabajo y de los salarios como una proporción del producto total y, por lo mismo, un descenso de la garantía como una proporción del producto total. Finalmente, la acumulación por los capitalistas “cesará del todo cuando sus ganancias sean tan bajas que no representen para ellos una compensación adecuada por las molestias y los riesgos que necesariamente afrontan empleando su capital en forma productiva. Este curso podría ser detenido temporalmente por descubrimientos científicos y técnicos (maquinaria) que hicieran menos costosa la producción de artículos necesarios. El progreso económico debe ser finalmente detenido por dos leyes naturales preponderantes e inmutables: la ley de la población y la ley de los rendimientos decrecientes. John Stuart Mill, habla de la “imposibilidad de evitar en último término el estado estacionario, irresistible necesidad de que la corriente de la actividad humana desemboque al fin en un mar al parecer estancado.”
Pero hacia el final del siglo XIX, la teoría malthusiana de la población no pudo sobrevivir al notable descenso en la curva de las tasas de natalidad, por lo que los economistas se vieron obligados a abandonar la teoría de la población y con ella toda la teoría clásica de la evolución económica. Sin embargo, en vez de buscar una teoría satisfactoria de la evolución económica para sustituir la teoría clásica desacreditada, procedieron a excluir las cuestiones de los procesos evolutivos del campo de la elaboración teórica sistemática.
Por otro lado, se encuentra la teoría económica de Marx que, rechazando desde el principio todo tráfico como el maltusianismo, se protegió contra los perniciosos efectos de su colapso. Incluyendo en su estructura teórica el principio del ejército de reserva en vez de la ley de la población, sino que puso también la base para un nuevo y asombrosamente poderoso ataque a los problemas de la evolución económica.
Los cambios en los métodos de producción, se convierten en condiciones necesarias para prolongar la existencia de la producción capitalista. Pues es principalmente por medio de las innovaciones tecnológicas para economizar trabajo, como se recluta el ejército de reserva, y sólo por la existencia continua de éste pueden sobrevivir la plusvalía y la clase que ella sostiene. De este modo descubrió una de las clases más importantes “leyes del movimiento” del capitalismo, cuya exploración era el propósito expreso de “El capital.”
Para concluir, se ha explicado la base de tal teoría, la noción fundamental del proceso capitalista como aquel que, en principio, implica la acumulación incesante acompañada de cambios en los métodos de producción. En principio, no toma en cuenta los cambios en los métodos de producción; el desarrollo económico es considerado exclusivamente en términos de cambios cuantitativos como la población o la renta. Las relaciones sociales no son afectadas; el resultado final es simplemente un estado de cosas en el que todas estas tasas de cambio son iguales a cero. Puesto que esta noción subraya los cambios que ocurren en los métodos de producción, implica el cambio que ocurren en los métodos de producción, implica el cambio cualitativo en la organización social y en las relaciones sociales, a la vez que el cambio cuantitativo en las variables económicas como tales. Así se abre el camino para considerar el “resultado final” como una reconstrucción revolucionaria de la sociedad, más bien que como un mero estado de reposo.

VI. LA TENDENCIA CRECIENTE DE LA TASA DE GANANCIA

La formulación de la ley por Marx: Con equipos eficientes, se observa claramente un crecimiento en la productividad del trabajo y de l misma manera, de la composición orgánica del capital. De esta afirmación, deriva la “ley de la tendencia decreciente” de Marx.

g =p´(1-o)
g : tasa de ganancia
p´: tasa de plusvalía
o : composición orgánica del capital (proporción del desembolso del                                         capitalista en materiales y maquinaria con respecto al desembolso inicial.)

De esta fórmula, se deduce que si o sube, g baja. Entonces, como anteriormente hemos dicho que o sube con equipos eficientes y su consecuente aumento de efectividad, g tendería a caer. Pero los cambios que se produzcan en p´, pueden equilibrar los cambios en o reduciendo esto a una mera tendencia. Esto es lo que Marx llama “Teoría de la Ley”.

LAS CAUSAS CONTRARRESTANTES: A continuación, se explican seis causas citadas por Marx, que “contrarrestan o anulan” la ley general de tasa decreciente, como hemos dicho antes, proporcionando un carácter meramente de tendencia.
Se clasifican en dos grupos, según bajen la composición orgánica del capital o eleven la tasa de plusvalía. En las que bajan la composición orgánica del capital, se encuentra el Abaratamiento de los Elementos de Capital Constante:
La productividad aumenta con la maquinaria, y el valor por unidad del capital constante disminuye. Así, crece la composición orgánica del capital produciendo la bajada del valor del capital constante.
En la segunda clasificación, encontramos:
  • Aumento de la intensidad de explotación: al aumentar el tiempo de la jornada de trabajo aumenta también la plusvalía y el trabajo excedente, siendo la misma que antes, la cantidad de trabajo necesario.
Acelerar y estirar eleva la tasa de plusvalía y recorta el trabajo necesario, pasando al excedente parte de la jornada.
  • Depresión de los salarios por debajo de su valor: el mercado es quién determina los precios y los salarios, lo que evita una política agresiva de los salarios.
  • Superpoblación relativa: es fruto de la sustitución de trabajadores por maquinaria. Lo que según Marx, lleva a nuevas industrias con composición orgánica del capital baja y tasa de ganancia alta, que hace subir la tasa de ganancia general. Por otra parte, se deprime la tasa de salarios por la competencia con la fuerza de trabajo activa, y así se eleva la plusvalía.
  • Comercio exterior: con él se adquieren productos más baratos, y se eleva así tanto la tasa de ganancia como la plusvalía, y reduciendo el valor del capital constante.
UNA CRÍTICA DE LA LEY: ¿Se debe suponer que una composición orgánica ascendente del capital supone una tasa constante de plusvalía?
Una composición orgánica ascendente conlleva un aumento de la productividad, de esta manera, si la plusvalía no varía, los salarios reales aumentan. Si el obrero aumenta la productividad de su trabajo, tanto él como el capitalista se benefician del mismo modo.
Por otro lado, un aumento de la productividad supone la creación de un ejército de reserva, lo que tiene como consecuencia una depresión de los salarios y un aumento de la tasa de plusvalía. El capital constante compite con el trabajo viviente frenando sus demandas. Marx dice, que una mayor productividad supone un aumento de la plusvalía, Así se deduce que a mayor composición orgánica mayor plusvalía.
Según Marx, los cambios en la composición orgánica del capital son tan grandes que pesan más que cualquier efecto compensatorio de los cambios en la tasa de plusvalía. Esto es, según el autor de este libro insostenible, porque la composición orgánica del material es una expresión de valor, por lo que mayor volumen de maquinaria y material no indican su cambio.
“No hay una suposición de que los cambios en la composición orgánica del capital serán relativamente tan superiores a los cambios en la tasa de plusvalía que los primeros dominarán los movimientos en la tasa de ganancia”.
Hay que considerar ambas variables de similar importancia, por lo que la ley de Marx no es muy convincente. Esto  no quiere decir que haya una tendencia de la tasa de ganancia a descender, pero no se puede demostrar empezando el análisis por la composición orgánica ascendente del capital. Es tras dicha composición, donde encontramos el proceso de acumulación del capital, donde debemos buscar las causas de la depresión de la tasa de ganancia.
La acumulación de capital aumenta la demanda de salarios, lo que lleva a reducir la tasa de plusvalía que se refleja en una menor tasa de ganancia que originan introduciendo maquinaria y otros recursos para economizar el trabajo.
El aumento en la composición orgánica del capital restablece la tasa de plusvalía, aumentando el volumen de la plusvalía. Todo ello no niega las causas restantes de la teoría de Marx. El aumento de la intensidad de explotación es muy importante en la práctica, porque al caber más trabajo en un tiempo determinado, la tasa de plusvalía aumenta considerablemente. La tasa de ganancia, supone un continuo e importante contrapeso.
Por último decir que existen otras fuerzas que varían la tasa de ganancia, unas la elevan y otras tienden a deprimirla.

Tendentes a su depresión son:

  1. Los sindicatos: los obreros se agrupan y los utilizan como instrumento para la mejora de sus condiciones en la producción capitalista.
  2. El Estado en beneficio de los trabajadores: suele tomar muchas forma, con por ejemplo, la limitación legal de la jornada de trabajo o el seguro contra el desempleo
Tendientes a elevarlas:

  1. Organizaciones patronales: que actúan para mejorar la posición del capital frente al trabajo contractualmente.
  2. Explotación del capital: mitiga la presión sobre el mercado de trabajo doméstico imponiendo los efectos depresivos de la acumulación en la tasa de ganancia.
  3. Creación de monopolios: mejoran la tasa de ganancia propia, y en consecuencia la tasa de ganancia general.
  4. El Estado a favor del capital: como es el ejemplo de las tarifas proteccionistas.

Marx cree que los movimientos en la tasa de ganancia, dominan el sistema capitalista. Con el análisis cuidadoso del capitalismo y la tasa de ganancia “La economía política se convierte en un instrumento de comprensión más coherente y poderoso”.


VIII. LA NATURALEZA DE LAS CRISIS CAPITALISTAS

Marx nunca dedicó un análisis completo a las crisis capitalistas, quizá, nos dice el autor, por su método analítico de la abstracción, que le impedía un análisis de la complejidad de las causas; Aún así las crisis fueron un tema recurrente en la obra de Marx.
El capitalismo contradictorio de la sociedad capitalista impresiona al burgués practico del modo más notable en los cambios de ciclo periódico que la industria moderna recorre y cuyo punto culminante es la crisis general  (El Capital, 1973).

Los economistas clásicos se mostraron incapaces de elaborar nuevas hipótesis que implicarán las nuevas condiciones capitalistas. Las suposiciones quedaban ancladas en certezas más dadas en la producción simple en economías no desarrolladas, donde el trueque de mercancía por mercancías se presenta como unido en el tiempo, lo que lo convierte en un escenario improbable de crisis.
Sin embargo como nos explica Marx en su crítica de la Ley de los mercados de Say, en la cual se da por sentado la imposibilidad de la interrupción de la circulación M-D-M y por tanto la de la existencia de crisis; En las producciones M-D-M de la producción de mercancía desarrollada , la compra y la venta están separadas en el tiempo y en el espacio, esto implica que el proceso de circulación puede sufrir interrupciones ya que está dividida, además este fenómeno puede extenderse afectando a toda la economía.
En la producción capitalista hay efectivamente riesgo de crisis, al contrario que los referentes históricos de crisis donde se las asociaba a la escasez, con las crisis capitalistas hablamos ahora de crisis de sobreproducción. Sobreproducción como consecuencia y en ocasiones como causa pero la generalidad nos llevaría a centrarnos en las causas de la interrupción del proceso.

EL CAPITALISMO Y LA CRISIS: La forma de circulación propia del capitalismo es D-M-D, ya no estamos hablando de valor de uso como en el desarrollo M-D-M, y donde la lógica invita al proceso por el valor de uso superior de la segunda M, en esta producción simple de mercancías para el consumo  podría seguir la Ley de Say, pero cuando hablamos en dimensiones de producción D-M-D, estamos hablando de la inversión de un capital inicial (fuerza de trabajo, medios de producción) para la producción de mercancías transformables en su venta en dinero, con el objetivo de la expansión del valor del capital inicial, en una carrera de acumulación de riqueza en un sentido abstracto.
En el capitalismo la mayoría de la población mueve su economía con la forma M-D-M con el objetivo del aumento del valor de uso, mientras como ya hemos visto el capitalista aparece en el mercado como interesado en elevar al máximo su tasa de ganancia. 

Comparadas las diferencias diremos que,  la introducción de un parón en el proceso de la producción simple de mercancías y en el capitalismo, producen de igual manera una crisis. La reducción de la circulación, creando una sobreproducción, que más tarde se convertirá en descenso de la producción.  Lo que parece seguro es que si se altera la tasa de ganancia el capitalista reconsidera invertir el dinero que comenzara el proceso D-M-D, vamos a analizar los dos casos de los que nos habla el autor:

  1. D; desaparece o se vuelve negativo: Si el incentivo para la inversión capitalista se extingue, los capitalistas retirarán su capital, disminuirá la circulación y comenzará una crisis seguida de sobreproducción.
Aunque este fenómeno está más cercano a una depresión y puede no ser la explicación del inicio real de una crisis.
  1. El descenso de D: La tasa de ganancia se reduce y el capitalista reduce sus operaciones.  El capitalista elige entre dos vías poner el capital en circulación o guardarlo, aunque más tarde o más temprano habrá de invertirlo. Los más normal es que si la tasa de ganancia está por debajo del nivel ordinario, el capitalista lo retire y se lo lleve a un mercado más rentable, y si esto ocurriese en todos  lo guardaría hasta que se dieran condiciones más favorables (Que la tasa de ganancia vuelva a mejores niveles). Y es que de hecho la crisis y la depresión que la sigue son parte del mecanismo de reactivación de la tasa de ganancia. El capitalista siempre va ir en busca de un aumento de la plusvalía.
Para Marx la clase capitalista se divide en capitalistas y empresarios. El capitalista suministra, mediante préstamos, capital al empresario, que realiza sus operaciones, donde buscará la inversión de capital mientras la tasa de ganancia sea más alta que el interés que le paga al capitalista. En el momento que esto no sea así se cortará la circulación y generalizará la crisis. La premisa aquí son los intereses del capital, de alguna manera el capitalista tenderá a conservar el capital en forma de dinero a prestar el capital a tipos inferiores, ya que sería más prudente posponer sus operaciones hasta que los niveles de ganancias vuelvan a los tipos anteriores o los superen, solo si el periodo fuera largo el capitalista se resignaría a un tipo más bajo y empezaría a hacer circular el capital a los empresarios.
De igual manera las dos tipos alternativos explican la restricción de actividades del capitalista cuando desciende la tasa de beneficio del capital.

DOS TIPOS DE CRISIS: La ley de la tendencia de la tasa de ganancia es su faceta decreciente fue deducida de la suposición de que todas la mercancías se vendía en sus valores de equilibrio, por lo tanto no se tenía en cuanta el síntoma de desequilibrio en el sistema de valor, aunque si hubiera una crisis se convertiría en causa del desequilibrio.
Abandonando la suposición anterior, aparecen nuevas razones y causas del descenso del beneficio. Como nos explica la ley de la oferta y la demanda, si se produce demasiado, el precio del producto desciende por debajo del valor, y la ganancia se reduce o desaparece. Si esto ocurre en diferentes tipos de industrias, se extiende y aparecería una crisis de realización.

Las dos crisis mencionadas nacen igualmente del endurecimiento del lucro, en un caso implicados los movimientos en la tasa de plusvalía y el otro unido al déficit de demanda, pero debemos especificar, en términos de demanda insuficiente para comprar la mercancía con tasa de ganancias satisfactorias para el capitalista.

SWEEZY PARTE I

ESTE ANÁLISIS SOBRE "LA TEORÍA DEL DESARROLLO DEL CAPITALISMO" HA SIDO REALIZADO POR:

Teresa Cabello
Sandra Córdoba
Jacobo Mesquida
Julián Tejado


I. EL MÉTODO DE MARX

En este capítulo se exponen los principales elementos de la actitud de Marx ante la economía política.

1. El uso de la abstracción: Marx era partidario del método abstracto-deductivo. Además, aceptaba y practicaba el método de las “aproximaciones sucesivas”, que consiste en avanzar paso a paso de lo más abstracto a lo más concreto, eliminando suposiciones simplificantes en las etapas sucesivas de la investigación, de modo que la teoría pueda tomar en cuenta y explicar una esfera cada vez más vasta de fenómenos reales.
¿Qué problema se examina? ¿Cuáles son los elementos esenciales del problema?
De esto sigue que se debe utilizar el arma de la abstracción. Hegel, por su parte, en el proceso del entendimiento científico, es de importancia distinguir y poner de relieve lo esencial en contraste con lo llamado no esencial. Debemos saber qué es esencial y hacer posible su análisis: ésa es la tarea específica de la abstracción.
Los estudios de Marx le condujeron a establecer una “sociedad civil” cuya anatomía ha de verse en la economía política. En la producción social, los hombres entran en determinadas relaciones, que son independientes de su voluntad, corresponden a una etapa determinada de desarrollo de las fuerzas materiales de producción. La suma total de estas relaciones constituye la estructura económica de la sociedad (la base real sobre la que se levantan las superestructuras legal y política) y el modo de producción en la vida material determina su existencia, sino que, por el contrario, su existencia social determina su conciencia. En cierta etapa de su desarrollo, las fuerzas materiales entran en conflicto con las relaciones de producción. Entonces se abre el período de la revolución social. Con el cambio de la base económica, toda la inmensa superestructura se transforma más o menos rápidamente.
Lo anterior deja claro que la principal preocupación de Marx era la sociedad en su conjunto, y muy especialmente el proceso del cambio social. La Economía Política (la anatomía de la sociedad) es importante `porque en su esfera donde el ímpetu del cambio social ha de encontrarse. Marx intentaba más bien poner al descubierto la verdadera interrelación de los factores económicos y no económicos en el conjunto de la existencia social.
Una vez alcanzaba la conclusión de que la clase del cambio social se encuentra en los movimientos del modo de producción, Marx se dedicó a un estudio completo de la economía política, desde el punto de vista de las leyes que rigen los cambios en el modo de producción. “Poner al desnudo la ley económica del movimiento de la sociedad moderna” vino a ser así la meta científica.
A lo largo de la historia ha existido un conflicto entre clases; las fuerzas económicas en acción se manifiestan en conflictos de clase bajo el capitalismo. Éstos son los elementos esenciales que deben ser aislados y analizados por el método de abstracción. Inclusive esta hipótesis.
Los economistas clásicos estaban también muy interesados en las raíces económicas de los conflictos de clase: Era el conflicto entre capitalistas industriales y terratenientes.
Marx advirtió: “Nada parece más natural que empezar con la renta, con la propiedad agraria, puesto que está ligada a la tierra, la fuente de toda producción y de toda vida, y a la primera forma de producción en todas las comunidades más o menos establecidas, a saber, la agricultura; no obstante nada podría ser más erróneo.”
“La agricultura viene a ser, una simple rama de la industria y está dominada por el capital… El capital es la fuerza que todo lo domina en la sociedad burguesa…
Sería erróneo disponer las categorías económicas en el orden en que fueron los factores determinantes en el curso de la historia. Su orden está determinado por la relación que existe entre ellos en la moderna sociedad burguesa, y que es exactamente lo contrario de lo que parecer ser su orden natural o el orden de su desarrollo histórico…
Nos interesa su conexión orgánica dentro de la moderna sociedad burguesa.”
La burguesía y el proletariado: el poder de abstracción debe ser utilizado para aislarla, para reducirla a su forma más pura, para ponerla en condiciones de ser sometida al más concienzudo análisis, libre de toda confusión extraña a ella.
La adopción de esta actitud requiere un procedimiento que implica dos pasos:
·         Primero, todas las relaciones sociales, exceptuando las que existen entre capital y trabajo, hay que suponerlas provisionalmente alejadas, para reintroducirlas, sólo en una etapa ulterior del análisis.
·         Segundo, la relación capital-trabajo debe reducirse a su forma o formas más importantes. No es una cuestión cuantitativa, se refiere a las características y tendencias estructurales de la sociedad. Relación capital-trabajo de la esfera de la producción industrial.
Esta última relación consiste en el cambio, el capitalista compra fuerza de trabajo al obrero, el obrero recibe del capitalista dinero con el cual adquiere lo necesario para la vida. Tienen forma y estructura comunes, el estudio de la relación capital-trabajo debe comenzar por un análisis del fenómeno general del cambio.
De este modo, llegamos al verdadero punto de partida de la Economía Política de Marx.
Todo lo que habitualmente se destina al cambio más bien que al uso directo, es una mercancía, el análisis de las mercancías implica, por tanto, el análisis de la relación de cambio y su aspecto cuantitativo, incluye un análisis del dinero.

**Tanto marxista como opositores a su planteamiento, no lograron comprender la utilización del método en manos del propio Marx, por lo que, su defensa y/o crítica carecen de sentido y resultan difusas.

2. El carácter histórico del pensamiento de Marx: La realidad social es el proceso histórico, un proceso que, en principio, no conoce finalidad ni estaciones de parada. Los sistemas sociales, como los individuos, recorren un ciclo de vida y abandonan la escena cuando “de formas de desarrollo de las fuerzas productivas… se convierten en sus trabas.” El proceso del cambio social, es producto de la acción humana, limitada en forma precisa por la clase de sociedad en que tiene sus raíces. “Los hombres hacen su historia pero no la hacen en circunstancias escogidas por ellos, sino en circunstancias ya existentes, dadas y transmitidas del pasado. La sociedad cambia, y a la vez, dentro de ciertos límites, puede ser cambiada.

Modificación de lo existente = Revolución social
  / trabas 


Desde este punto de vista se puede entender y criticar lo que pasa dentro del marco del sistema, pero no se puede entender ni evaluar lo que le pasa al sistema mismo. El marxista puede, permanecer fuera del sistema y criticarlo en su conjunto. La acción humana misma es responsable de los cambios que le sistema sufre y sufrirá.



II. EL PROBLEMA DEL VALOR CUALITATIVO

Es mercancía todo lo que se produce para el cambio y no para el uso del productor (relación económica de intercambio.)
La producción simple de mercancía se da en una sociedad donde el productor posee sus medios de producción e intercambia mercancías con productores en la misma situación.
Adam Smith nos dice que “El cambio se liga a la división del trabajo” en producción simple. El aumento de la productividad es la base de la economía humana, la división del trabajo está ligada al cambio. Desde este punto de vista los problemas económicos tan sólo pasan por una problemática cuantitativa (valor de cambio.)
Marx expone que, no necesariamente la división del trabajo está ligada a la producción de mercancías (El caso de India y las castas), catalogándola como una de las formas posibles de la vida económica, pero no la expresión de la naturaleza humana (históricamente condicionada).
La economía pasa a ser materia valida de la investigación histórico-social, cabe destacar en este sentido atender a las relaciones subyacentes de la forma mercancía (valor cualitativo).
Marx va a considerar simultáneamente el problema del valor cuantitativo y el problema cualitativo.

VALOR DE USO: Toda mercancía tiene valor de uso y valor de intercambio. El valor de uso (productor-mercancía de uso) no va a ser relevante para la economía política, lo que no significa que Marx lo excluyera de la cadena causal de los fenómenos económicos.

VALOR DE CAMBIO: Los productos tienen valor de cambio en calidad de mercancías (relación cuantitativa). Es una forma de relación social entre los propietarios o en forma simple entre los productores mismos, lo que implica una interdependencia entre ellos, aunque trabajes de forma aislada en realidad trabajan los unos para los otros. El intercambio de mercancías da un carácter social al trabajo.
Marx aclara: “Una mercancía es un valor de uso u objeto de utilidad”.
Como valor una mercancía es un rasgo de una forma histórica específica de la sociedad, tiene dos características principales:
  1. La división del trabajo.
  2. Producción privada.
Marx identificó así el trabajo como sustancia del valor.

TRABAJO Y VALOR: dos variables:
  1. Respecto al valor.
  2. Referente a la mercancía que produce.
Marx concibe el trabajo como un concepto abstracto, donde éste se convierte en la sustancia del valor.

TRABAJO ABSTRACTO: El trabajo es considerado abstracto por la abstracción que realiza sobre él, de tal manera que no atiende a especificidades, sino que son todos los trabajos en general. Consiguiendo un entendimiento general del trabajo puede hacer comparaciones y formar en su agrupación un conjunto social. Es el resultado de una suma concreta de diferentes clases de trabajo. Éste es ahora un medio de creación de riquezas.
La reducción de todo trabajo a trabajo abstracto, deja ver que es una suma de fuerzas de trabajo social que es susceptible de acuerdo con la necesidad social de cada momento determinado.

LA RELACIÓN DE LOS CUANTITATIVO EN LA TEORÍA DEL VALOR: El autor nos aclara que la mercancía tiene en común con todas las demás el hecho de absorber una parte del total de la fuerza de trabajo disponible en la sociedad. Con esta abstracción vemos a la mercancía como depósito de una actividad productora, es el valor de la mercancía. La teoría del valor cuantitativo se desarrolla a través de esta  afirmación.

EL CARÁCTER FETICHISTA DE LAS MERCANCÍAS: En su doctrina fetichista, Marx se da cuenta de la importancia de la ideología en la época moderna, y la relación entre los hombres se basa en una simple relación entre cosas: ''Este carácter fetichista del mundo de las mercancías tiene su origen en el carácter social del trabajo que produce mercancías''.
En otras palabras, el trabajo del individuo se afirma como parte del trabajo de la sociedad sólo a través de las relaciones que se establecen entre los productores. De esta manera, el mercado es el escenario de las relaciones entre los instrumentos, que son los individuos, donde se constituye la realidad. Siendo el proceso de producción el que rige el movimiento social, podremos decir que el proceso de producción domina al hombre y no al contrario.

La materialización de las relaciones sociales ha generado dos movimientos:

  1.  Que las categorías de la economía capitalista sean vistas como categorías inevitables de toda la vida economía general.
  2. La atribución de poder independiente a las cosas en el proceso de producción.

III. EL PROBLEMA DEL VALOR CUANTITATIVO

Como primer paso: El trabajo debe, en cualquier forma de sociedad existente, relacionarse a la producción y procurar, aunque sea mínimamente, una (re) distribución de los productos entre sus miembros.
Ya hemos visto pues, que gracias a esta característica fundamental, el valor de cambio es uno de los elementos principales que gobiernan la asignación de la actividad productiva, de que debe realizarse, en una sociedad productora de mercancías.
La forma de producción establece pues unas leyes y es la teoría del valor cuantitativo la que debe descubrir cuáles son.
La relación que se establece entre dos tipos de trabajo distintos es susceptible de medición independiente de los valores de mercado de sus productos (dos ejemplos: diferencia de habilidad natural; medir la efectividad en términos puramente físicos / diferencia como cuestión de entrenamiento; medir el trabajo incluyendo las horas de trabajo de sus maestras).
El problema del valor cuantitativo radica en que: el presupuesto de que las mercancías se cambian unas por otras en proporción a la cantidad de trabajo socialmente necesario incorporada en problemático y da a entender una repartición exitosa y cerrada, de difícil comprobación en el mundo real.
Si estamos ante una sociedad simple de mercancías, demanda y oferta estarán equilibradas, es decir, competencia perfecta, siempre que el precio de cada una de las mercancías sea proporcional al tiempo de trabajo requerido. De manera contraria, se establecieron precios proporcionales a los tiempos de trabajo sólo en caso de que las fuerzas competidoras de la oferta y de la demanda puedan trabajar libremente.
La relación demanda-oferta explica, sólo las desviaciones de los precios de mercado con respecto a los valores de mercado y por otra parte la tendencia a balancear estas desviaciones. El valor real se establece en el momento que oferta y demanda se equilibran mutuamente.
Para conocer la proporción del cambio como la distribución del trabajo, es necesario contar con dos clases de información; el coste relativo en trabajo de la mercancía y la intensidad relativa de la demanda de la mercancía. Con esto podemos determinar cuál es el equilibro económico general de la sociedad.
Entonces vemos cuáles son las necesidades de los consumidores y  la distribución del ingreso.
Apreciamos también que no se deben privilegiar aspectos subjetivos o psicológicos de los comportamientos de los consumidores en detrimento de lo importante: el análisis de las relaciones de producción. Las necesidades de los consumidores son un reflejo del desarrollo y del nivel técnico de la sociedad y no viceversa. El modo de producción de la vida material es el que determina el carácter general de los procesos socio-políticos.
La ley de valor resume las fuerzas actuantes en una sociedad productora de mercancías que regula; las proporciones del cambio de mercancías, la cantidad producida de cada una y la asignación de la fuerza de trabajo a las diferentes ramas de la producción. La ley del valor es una teoría de equilibrio general, desarrollada con referencia a la producción simple de mercancías y adaptada después al sistema capitalista.
EL VALOR Y EL PRECIO DE PRODUCCIÓN: El precio es la expresión monetaria del valor, mientras que los precios de producción son modificaciones de los valores. Estos se derivan de los valores de acuerdo con ciertas reglas generales, por lo cual las desviaciones no son arbitrarias ni carecen de explicación. El precio de monopolio se determina por el ansia de adquirir de los compradores y por su solvencia económica, independientemente del precio, que es determinado por el de la producción general y por el valor del producto.
El control de la oferta permite aprovecharse de las condiciones de la demanda. Las discrepancias entre el precio de monopolio y el valor no están sometidas a ningunas reglas. Las relaciones de valor cuantitativo son perturbadas por el monopolio mientras que las de valor cualitativo no lo son. Entonces, aún bajo condiciones de monopolio, podemos seguir midiendo y comparando mercancías y conjuntos de mercancías en términos de unidades de tiempo de trabajo, a pesar del hecho de que las relaciones cuantitativas precisas implicadas en la ley del valor hayan dejado de ser válidas.

IV. PLUSVALÍA Y CAPITALISMO

El sistema capitalista tiene como una de sus características estructurales que, en la propiedad de los medios de producción corresponde a un conjunto de individuos, mientras que otro, el no propietario, realiza el trabajo encomendado por los primeros. Medios de producción y fuerza de trabajo son considerados mercancías.  Las relaciones entre propietarios y entre propietarios y no propietarios tienen carácter de cambio.
La posibilidad de la compra y venta de la fuerza de trabajo es la “diferencia específica” del capitalismo. El capitalista sólo tiene que desembolsar dinero a cambio de fuerza de trabajo y medios de producción, y de esa manera puede adquirir mayor cantidad de beneficios. Este incremento del dinero es lo que se denomina plusvalía. El móvil de la ganancia es el motor natural, entre comillas, que caracteriza todo el edificio, el fomento del “homo economicus” es fundamental para la permanencia y reproducción.
El valor de la fuerza de trabajo se determina por el tiempo de trabajo necesario para la producción. De esta manera se entiende que el valor de la fuerza de trabajo es el valor de los medios de subsistencia necesarios que se mantenga el trabajador.
Aunque suene a mal: la simple circulación de mercancías no genera plusvalía; lo hace el trabajo. La jornada del mismo se divide en dos partes: trabajo necesario y trabajo excedente. Es de este último del que se apropia el capitalista, se apropia de la plusvalía. La producción de la plusvalía es lo característico del sistema capitalista.
El valor de una mercancía se puede dividir en tres:

ü  Valor de los materiales y maquinaria usadas– capital constante c
ü  Restituye el valor de la fuerza de trabajo–capital variable v
ü  Plusvalía p
c + v + p = valor total

Es preciso apuntar que la primera es una versión simplificada de las balances modernos de empresas:

v  Valor total: Entradas brutas por ventas
v  Capital constante: Desembolso en materiales con más depreciación
v  Capital variable: Desembolso en sueldos y salarios
v  Plusvalía: Ingreso disponible para su distribución (interés, dividendos, reinversión)
v  Ingreso nacional bruto: V+ P+C (solamente la depreciación del capital fijo)
v  Ingreso nacional neto: V+P

LA TASA DE LA PLUSVALÍA: Hay varios proporciones derivadas de la fórmula c+v+p. Tasa de la plusvalía: p/v = p, llamada “La tasa de explotación” es la proporción de trabajo excedente con respecto al trabajo necesario. La magnitud de esta tasa se determina por:

Ø  Duración del día de trabajo/ tiempo que debe dividirse entre trabajo necesario y excedente
Ø  Cantidad de mercancías que entran en el salario real
Ø  La productividad del trabajo

Los dos últimos factores definen cuánto de ese tiempo debe contarse como trabajo necesario. La tasa de la plusvalía se puede elevar a partir de:

o   Extensión del día de trabajo.
o   Rebaja del salario real.
o   Aumento de la productividad del trabajo.

LA COMPOSICIÓN ORGÁNICA DEL CAPITAL: Esto es la relación del capital constante con el capital variable. Indicador: Proporción del capital constante con respecto al capital total: c+v = o = composición orgánica del capital.
Los factores que determinan son la tasa de los salarios reales, la productividad del trabajo, nivel común de la técnica y la amplitud de la acumulación de capital en el pasado.
La Tasa de la Ganancia: Es la proporción de la plusvalía con respecto al desembolso total del capital: c+ v = g = tasa de la ganancia sobre el capital realmente empleado en la producción de una mercancía dada. Nos encontramos con el problema de los periodos variantes de rotación de los distintos elementos del capital a la hora de calcular la tasa.
Los factores que determinan la tasa de la ganancia son idénticos a los factores de la tasa de la plusvalía y la de la composición orgánica del capital. La tasa de la ganancia es la variable clave desde el punto de vista del comportamiento del capitalista.


CONSECUENCIA SEGÚN LA LEY DEL VALOR: La composición orgánica del capital debe ser idéntica en todas partes, sin embargo esto no se cumple ya que las composiciones orgánicas del capital son muy desiguales entres industrias productoras de mercancías, de esta manera observamos que en el mundo real de la producción, la ley del Valor no ejerce un control directo. Esto está sujeto a comprobación cada vez que realizamos los análisis correspondientes.

martes, 14 de enero de 2014

TALLER DE LECTURA

Trece chicas, siete de ellas menores de edad, murieron fusiladas la madrugada del 5 de agosto de 1939 contra las tapias del cementerio del Este en Madrid. Su delito: ser “rojas”. Minutos antes habían sido ajusticiados contra el mismo paredón cuarenta y tres compañeros de la Juventud Socialista Unificada (JSU).
Tras dos años de ardua investigación, Carlos Fonseca recupera con toda su crudeza un episodio que permanecía en la memoria colectiva de quienes perdieron la guerra. No hay ficción. Los archivos militares, los penitenciarios, los del PCE y sobre todo las voces de quienes vivieron estos trágicos hechos trasladan al lector al Madrid de los primeros días de la posguerra, una ciudad víctima del odio y la revancha de los vencedores.
La brutal represión franquista y un enigmático crimen condujeron a aquellas jóvenes idealistas a la muerte. Que mi nombre no se borre en la historia, dejó escrito Julia Conesa, de diecinueve años, una de Las Trece Rosas, en la carta de despedida a su familia. Este testimonio es la mejor forma de evitar el olvido.
Lo anterior se puede leer en la contraportada del libro Trece rosas rojas, cuyo autor es Carlos Fonseca.


A mi abuelo le encanta leer libros sobre la guerra civil y la posguerra. Es un regalo seguro y como toda mi familia lo sabe, posee cientos de libros sobre este tema. La verdad que muy lectora no me considero, pero sí que quizá haya heredado ese interés por la guerra civil de mi abuelo.
Él ya nació en el régimen franquista, pero las historias que puede llegar a contar sobre su familia y amigos que sí que vivieron la guerra son innumerables.
Lo que pasó fue hambre, mucha hambre. Nacido en un pueblo de Badajoz, desde muy niño tuvo que trabajar en el campo y buscarse la vida para seguir adelante junto a su gran familia. Con diecisiete años se marchó a Asturias a trabajar en la mina, también pasó por Cataluña donde se establecieron varios hermanos y cuando él iba a hacer lo mismo que ellos, unos primos le aconsejaron que Madrid resultaba un buen sitio para la construcción, por lo que con mi madre ya nacida y mi abuela, se trasladaron desde Badajoz hasta Madrid. Gracias a esa elección, estoy hoy aquí escribiendo sobre él, antes de analizar uno de sus libros preferidos.
Llevo más tiempo con este libro que el propio dueño. Recuerdo que lo leí de niña, precisamente en ese pueblo de Badajoz del que ya he hablado, pero como nunca he sido una ferviente lectora, lo dejé a la mitad (aunque he de admitir que lo que leí, me hizo llorar en más de una ocasión.)
Como para el taller de lectura había que escoger un libro, escogí  “El maestro ignorante” recomendado por el profesor. Me llamó la atención el título pero sinceramente prefiero comentar el libro de Carlos Fonseca (por lo que volví a manifestar mi costumbre de dejar los libros a la mitad, quizá será porque me encanta medio-leer.) Así que el taller de lectura viene con un “pequeño” retraso. Pero dicen que nunca es tarde si la dicha es buena y creo que este libro merece su comentario.

El autor comienza el libro dedicándolo a sus padres y todos aquellos que perdieron la guerra.
Le sigue lo siguiente:
Tristes armas
Si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
Si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes los hombres
Si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

MIGUEL HERNÁNDEZ; Cancionero y romancero de ausencias (1938-41).

Venceréis, pero no convenceréis.
Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta,
Pero no convenceréis,
Porque convencer significa persuadir.
Y para persuadir necesitáis algo que os falta:
Razón y derecho en la lucha.

MIGUEL DE UNAMUNO.

Comenzaré con presentar a las heroínas:
Carmen Barrero Aguado, veinte años (mi edad) proveniente de una modesta familia del barrio de Cuatro Caminos. La muerte de su padre le obligó a trabajar a muy temprana edad. Militante del PCE, utilizaba la identidad falsa de Carmen Iglesias Díaz. Tras el final de la guerra continuó con el trabajo clandestino como responsable femenina del partido en Madrid, y como tal elaboró un plan de trabajo para las mujeres.
Martina Barroso García, veinticuatro años. Militante de la JSU, durante la guerra cosió en uno de los talleres de la Unión de Muchachas, confeccionando ropa para los soldados. Tras el final de la contienda se incorporó al sector de Chamartín de la Rosa.

Blanca Brisac, veintinueve años. Hija de un próspero empresario francés y pianista de profesión, se casó con un violinista y tuvieron un hijo, Enrique con once años de edad en 1939. No militaba en ninguna organización política.


Pilar Bueno Ibáñez, veintisiete años. Al poco de iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó en una de las casas-cuna donde se recogían a los niños huérfanos y atendían a los hijos de los milicianos que iban al frente. Elegida para formarse como dirigente en la Escuela de Cuadros del partido y nombrada secretaría de organización del Radio Norte. Al acabar la guerra colaboró en la reorganización de los comunistas y encargada de crear sectores estratégicos en la capital.

Julia Conesa Conesa, diecinueve años. Se afilió a la JSU y durante la guerra trabajó como cobradora de tranvías.

Adelina García Casillas, diecinueve años y conocida como la mulata por su piel morena y sus labios gruesos. Amiga de Julia Conesa y militante de la JSU. Una vez encarcelada trabajó como cartera de la prisión de Ventas.

Elena Gil Olaya, veinte años. Ingresó en la JSU, una vez terminada la guerra continuó trabajando para el partido. Se integró junto a Victoria Muñoz en uno de los grupos creados en el sector de Chamartín de la Rosa.

Virtudes González García, dieciocho años, se afilió a la JSU al poco de estallar la guerra. Ella hizo de enlace entre el Radios Oeste (que lo dirigía su novio) y la dirección madrileña de las mismas.

Ana López Gallego, veintiún años, militante de la JSU. Fue secretaría femenina del Radio de Chamartín de la Rosa. Tras la guerra se reincorporó a las Juventudes como miembro de un grupo donde ya estaban integradas tres rosas: Martina, Victoria y Elena.

Joaquina López Laffite, veintitrés años. Se afilió a la JSU y tras acabar la guerra fue nombrada secretaria femenina del Comité Provincial clandestino.

Dionisia Manzanero Salas, veinte años. Procedente del barrio de Cuatro Caminos. Su padre era militante de la UGT. Se afilió al PCE después de que un obús matara a su hermana Pepita y a otros niños que jugaban en un descampado próximo al domicilio familiar. Amiga de Pilar Bueno, tras la guerra fue elegida para que hiciera de enlace entre los dirigentes del partido que quedaron en la capital.

Victoria Muñoz García, dieciocho años. Pertenecía a la JSU y tras la guerra se incorporó al grupo del sector de Chamartín de la Rosa.

Luisa Rodríguez de la Fuente, dieciocho años. Afiliada a la JSU donde nunca desempeñó ningún cargo. Sin embargo, tras la guerra se le encargó que debía crear un grupo que ella tendría que dirigir. Cuando fue detenida sólo había tenido tiempo de convencer a su primo.

Muy a mi pesar no he conseguido fotos de todas, y algunas pueden que no sean ellas porque existen errores en internet con equivocaciones de nombres y fotos. De cualquier modo, una imagen vale más que mil palabras, o eso dicen, y creo que es importante poner rostro a estas víctimas. Muestran una juventud arrebatada y una vida que se desvaneció con el único pretexto de resultar una amenaza al régimen franquista. Chicas que no superaban la treintena de edad y que algunas ni la veintena. Algunas madres y con familias que se rompieron tras aquel trágico asesinato de los otros muchos que se sucedían con los días tras la guerra.
No me imagino la angustia y la desesperación por las que debieron pasar, sobre todo cuando fueron colocadas en aquel paredón y fueron fusiladas de manera sanguinaria y cruel.


“La madrugada que llegamos a la cárcel de Ventas fue mi primer desmoronamiento. Íbamos peladas, y cuando aquellos enormes cerrojos, que a mí me parecieron gigantes, se cerraron detrás de nosotras, me dio la impresión de que traspasábamos las puestas del infierno y entonces me desmoroné y empecé a llorar de una manera atroz. Era la primera vez que lloraba desde mi detención.”
Así es como narraba su entrada en prisión María del Carmen Cuesta, que fue detenida con tan sólo dieciséis años por pertenecer a JSU y fue la única superviviente, ya que el resto de sus compañeras fueron fusiladas. Falleció el pasado 2010 a los ochenta y siete años de edad.

A aquella muchedumbre confusa en la que convivían madres con hijos, ancianas y muchachas casi niñas se fueron sumando en días sucesivos las jóvenes militantes de la JSU detenidas los días precedentes.
La prisión era dirigida con mano de hierro desde la entrada de los nacionales en la capital por Carmen Castro Cardús, de treinta años, el pelo peinado hacia atrás, muy tirante y recogido en un moño, vestida siempre de oscuro y en cuya cara nunca se dibujaba una sonrisa, que acompañaba sus palabras con ademanes enérgicos que le otorgaban una presencia amenazadora.

La tragedia vital de aquellas mujeres no les impidió que, en tono de burla de su propia situación, escribieran una canción que ellas mismas salmodiaban como si fuera un conjuro:
Cárcel de Ventas
Hotel maravillo
Donde se come
Y se vive a tó confort,
Donde no hay
Ni cama, ni reposo
Y en los infiernos
Se está mucho mejor.
Hay colas hasta en los retretes
Rico cemento dan por pan,
Lentejas, único alimento,
Un plato al día te darán.
Lujoso baldosín
Tenemos por colchón
Y al despertar tenemos
Deshecho el riñón.

Adelaida Abarca, otra de las militantes de la JSU encarcelada tras la redada de mayo, dice: “Los niños que morían eran llevados a una sala y dejados sobre unas mesitas de mármol. Las madres tenían que vigilar porque era un sitio donde aparecían ratas, y era espantoso ver a esos animales tan desagradables y hambrientos que venían a comerse a aquellas criaturitas escuálidas, esos cadáveres que eran ya un esqueleto.”
Una realidad muy distinta de la que publicitaba el régimen de puertas hacia fuera.
Estas trece muchachas pasaron a formar parte de aquel mundo de desesperación, algunas no se conocían entre sí. Aunque las apodaron “Las Menores” o “Las Trece Rosas Rojas”.

La mañana del dos de agosto, una celadora llamó “a jueces”, una expresión que daba cuenta de la presencia en la cárcel del juez instructor para comunicar la celebración de la vista oral, que invariablemente tenía lugar al día siguiente, los cargos de acusación y la petición del fiscal.
El magistrado Eduardo Pérez Griffo con la colaboración del falangista José Zubizarreta, les comunicó que estaban todas acusadas de un delito de “rebelión militar”, por el que el fiscal les pedía la pena de muerte.

Dieron las cuatro de la madrugada y se escuchó el rumor de un vehículo, el runruneo de un camión viejo y destartalado. La celadora de la prisión de Ventas franqueó el acceso a ésta, al oficial de la Guardia Civil. Más tarde le entregó una sentencia firmada por la directora de la prisión, Carmen Castro.
Una a una cruzaron el portón de madera, aún era de noche. Caminaron en silencio y subieron a la parte trasera del vehículo. La madre de Virtudes era el único familiar que se encontraba allí y las pudo ver cuando salieron; gritó todo cuanto pudo: “¡Canallas!; ¡Asesinos!”, pero fue en vano.
El trayecto fue corto, apenas unos minutos, para después recorrer en silencio los escasos metros que separaban el penal del cementerio. Cuando llegaron a una pared de ladrillo visto, en la que se apreciaban con nitidez los impactos de las balas, y les mandaron detenerse, supieron que había llegado su destino. Las colocaron en línea, hombro con hombro. Transcurrieron unos instantes interminables y sonó entonces una descarga atronadora, una enorme traca que retumbó en el silencio de la madrugada.
La muerte quedaba así reducida para los verdugos a un trasiego de papeles dando cuenta a tal y cual autoridad de que se habían ejecutado las órdenes.


Este es un pequeño resumen elaborado con fragmentos propios del libro.
Recomiendo por tanto, la lectura de éste, caracterizado por sus conmovedoras descripciones de una realidad que no hemos olvidado, que siempre tenemos que tenerla presente porque no se puede repetir.

Nadie desea la guerra.
Familias divididas y enfrentadas entre sí por una ideología que en la mayoría de casos, no se tenía muy clara y se ignoraba casi por completo el porqué de ese enfrentamiento.
En estos conflictos siempre existen muertes, es un hecho inevitable por eso se teme tanto que se produzca, pero lo que es inhumano es que se siga asesinando después de haber ganado la guerra. 
Después de tener al país dividido y roto por la pobreza y los estragos de ésta. Después de haber roto familias enteras. Después de no haber preguntado, y juzgado a inocentes, menores, mujeres y hombres que nada tenían que ver con las ideas políticas. Trabajadores humildes que tan sólo se dedicaban a sobrevivir y sin saber por qué se han visto asesinados por una élite sin escrúpulos que defendían la salvaguarda de la Patria, como si  los que llamaban “rojos” fueran un enemigo para ésta.
Esto es lo que no concibo, que tras una guerra devastadora en todos los ámbitos se siga asesinando sin ningún tipo de medida, a plena libertad y en defensa del “orden de España”.

No se ha olvidado porque siguen existiendo nombres de calles de asesinos, no se ha olvidado porque existen todavía fosas con cadáveres sin identificar, no se ha olvidado porque los culpables de esos crímenes han salido impunes y han llevado una vida llena de privilegios y porque centenares de familias no saben donde están sus seres queridos. Por ello, quien diga que se tiene que olvidar es que ignora todo esto.

Y finalmente, enormemente agradecida a las Trece Rosas y a los miles de españoles que lucharon por tener un país libre y característico de igualdad entre todos. 
Porque esta historia tiene nombre, pero hay cientos y cientos de éstas que sus héroes, son anónimos.

GRACIAS.

domingo, 12 de enero de 2014

NO NECESITAMOS EDUCACIÓN

https://www.youtube.com/watch?v=C6tW8S3LRvM

Nosotros no necesitamos educación.
Nosotros no necesitamos control de pensamiento.
No oscuro sarcasmo en el aula.
Maestro, deja a los niños solos.
Hey, maestro, ¡Déjanos solos!
Después de todo es solamente otro ladrillo en el muro.
Después de todo, ustedes son tan sólo otro ladrillo en el muro.

lunes, 23 de diciembre de 2013

CRECER

Una de las cosas que me ha llamado la atención ha sido la disposición del aula desde un primer momento, (hasta se solicitó un cambio de la misma para poder desarrollar un tipo de trabajo bastante distinto a la tradicional), de manera circular, pues se convierte una clase universitaria en un taller, que resulta ser la mejor distribución física del aula para llevar a cabo actividades que me resultan bastante innovadoras comparadas con el resto de clases (un ejemplo de ello es el taller de lectura o el de música).
La clase casi siempre comienza con una lectura de un fragmento de algún libro que el profesor trae consigo, y la exposición de la clase que le sigue, siempre tiene cierta relación (por mínima que sea) con la lectura.
En relación a los talleres, me parece una nueva forma de organizar una clase que la hace más dinámica y participativa. De este modo, obtenemos una educación dialógica. Ésta consiste en que los sujetos aprenden en una comunidad educativa donde se lleva a cabo una construcción dialógica del pensamiento. En esta comunidad todos participan y en mayor o menor medida exponen sus ideas.
Aprendo nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Un ejemplo de ello es el blog, que es una herramienta muy útil que crea una red comunicativa entre compañeros y profesor en el cual se crean vínculos de interés entre todos. Antes de ello, nunca me habría propuesto crear un blog, de hecho al principio no sabía ni qué publicar y a pesar de que tengo pocas publicaciones comparado con el resto de mis compañeros, cada vez que lo hago me entra cierto nerviosismo porque adoro escribir pero quizá mi vergüenza me ha paralizado un poco en este tipo de actividad. Además de esto, me ha servido para desenvolverme con respecto a la informática con la que nunca he mantenido una relación muy cordial.
Con respecto al ámbito de la lectura, gracias a ella he adquirido bastante cultura literaria y ello me ha hecho madurar aunque sea un ápice intelectualmente y los libros recomendados, tanto por el profesor como por mis compañeros, han despertado en mí ganas de aprender y aunque probablemente no me lea todos sí que me crea mucha curiosidad sobre cómo serán y qué me parecerá leerlos. Por ejemplo, “El maestro ignorante” me está gustando muchísimo y me parece muy interesante, igual me parece “La teoría del desarrollo capitalista” aunque este último libro me resulta bastante denso y necesitaría de una segunda lectura para su entendimiento completo.
También tengo que mencionar el taller de música, tan ligada a todos los ámbitos de la sociedad que a menudo la ignoramos. En especial a la política. Canciones tan llenas de mensajes reivindicativos que hacen que se te salten hasta las lágrimas; tan llenas de ritmo que no puedes quedarte quieto (cosa que me encanta); y tan llenas de recuerdos que no puedes controlar la media sonrisa que se te escapa cuando la escuchas… La música me supone vida y sin ella me resultaría todo muchísimo más aburrido y triste de lo que ya es. Por eso, su existencia es completamente imprescindible, y quien diga lo contrario, miente.

Todo ello forma parte del Método Buzán que es un programa de formación y desarrollo personal, cuyo objetivo es aumentar la capacidad y potencial intelectual combinando herramientas, técnicas y conocimientos. Es utilizado por grandes empresas multinacionales para optimizar sus resultados y se imparte en numerosos centros alrededor de todo el mundo. Además, gracias a la realización de este método, las personas pueden incrementar su creatividad con más ideas y de mejor calidad. También, potenciar al máximo su capacidad de asimilar, desarrollar y procesar las ideas, lo que permite mayor tiempo libre.
Cuando se emplea este método, se incorporan formas, colores y dimensiones a procesos mentales normalmente abstractos, que hacen que se estimule la imaginación y la libre expresión de las emociones. Supone un gran paso hacia el desarrollo de la memoria, la organización del tiempo, el manejo de la información y la creatividad.
En conclusión, me parece buen método de estudio pero resulta todavía muy innovador y quizá por esta razón, complicado de aplicar en una clase; a pesar de que estoy segura que los resultados académicos superarían a los obtenidos con el método tradicional de enseñanza.
Para finalizar, su utilización debería de ser más frecuente en las clases, sobre todo en un nivel superior de estudios como es el universitario, ya que, gracias a él, se produce un aumento en la capacidad de memorización, técnicas para aumentar nuestro rendimiento y poder aplicarlas en el mundo profesional. Además de los problemas que se resuelven con este método, los cuales son: concentración, planificación, motivación, hablar en público, toma de decisiones y asignación de prioridades: aptitudes muy esenciales para nuestro grado.

Todo lo anterior es lo aprendido hasta ahora por mí, pero una cosa tengo clara: me queda muchísimo para llegar a la cima, y por eso, sigo escalando.
Una de las cosas que me ha llamado la atención ha sido la disposición del aula desde un primer momento, (hasta se solicitó un cambio de la misma para poder desarrollar un tipo de forma de trabajo bastante distinta a la tradicional), de manera circular, pues se convierte una clase universitaria en un taller, que resulta ser la mejor distribución física del aula para llevar a cabo actividades que me resultan bastante innovadoras si realizo una comparación con el resto de clases (como el taller de lectura y música). La clase casi siempre comienza con una lectura de un fragmento de algún libro que el profesor trae consigo, y la exposición de la clase que le sigue, siempre tiene cierta relación (por mínima que sea) con la lectura.
 En relación a los talleres, me parece una nueva forma de organizar una clase que la hace más dinámica y participativa. De este modo, podríamos la educación dialógica. Ésta consiste en que los sujetos aprenden en una comunidad educativa donde se lleva a cabo una construcción dialógica del pensamiento. En esta comunidad todos participan y en mayor o menor medida exponen sus ideas.
Aprendo nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Un ejemplo de ello es el blog, que es una herramienta muy útil que crea una red entre compañeros y profesor en el cual se crean vínculos de interés entre todos. Antes de ello, nunca me habría propuesto crear un blog, de hecho al principio no sabía ni qué publicar y a pesar de que tengo pocas publicaciones comparado con el resto de mis compañeros, cada vez lo hago me gusta porque adoro escribir pero quizá mi vergüenza me ha paralizado un poco en este tipo de actividad. Además de esto, me ha servido para desenvolverme con respecto a la informática con la que nunca he mantenido una relación muy cordial.
Con respecto al ámbito de la lectura, gracias a ella he adquirido bastante cultura literaria y ello me ha hecho madurar aunque sea un ápice intelectualmente y los libros recomendados, tanto por el profesor como por mis compañeros, han despertado en mí ganas de aprender y aunque probablemente no me lea todos sí que me crea mucha curiosidad sobre cómo serán y que me parecerán leerlos. Por ejemplo, “El maestro ignorante” me está gustando muchísimo y me parece muy interesante, igual me parece con “La teoría del desarrollo capitalista” aunque este último libro me resulta bastante denso y necesitaría de una segunda lectura para su entendimiento completo.
También tengo que mencionar el taller de música, tan ligada a todos los ámbitos de la sociedad que a menudo la ignoramos. En especial a la política. Canciones tan llenas de mensaje reivindicativo que hacen que se te salten hasta las lágrimas; tan llenas de ritmo que no puedes quedarte quieto (cosa que me encanta); y tan llenas de recuerdos que no puedes controlar la media sonrisa que se te escapa cuando la escuchas… La música me supone vida y sin ella me resultaría todo muchísimo más aburrido y triste de lo que ya es. Una de las cosas que más me gusta es bailar (cualquier tipo) hasta que no pueda más y sólo es posible gracias a ella. Por eso, su existencias es completamente imprescindible, y quien diga lo contrario, miente.
Todo ello forma parte del Método Buzán que es un programa de formación y desarrollo personal, cuyo objetivo es aumentar la capacidad y potencial intelectual combinando herramientas, técnicas y conocimientos. El cual es utilizado por grandes empresas multinacionales para optimizar sus resultados y se imparte en numerosos centros alrededor de todo el mundo. Además, gracias a la realización de este método, las personas pueden incrementar su creatividad con más ideas y de mejor calidad. También, potenciar al máximo su capacidad de asimilar, desarrollar y procesar las ideas, lo que permite mayor tiempo libre.
Cuando se emplea este método, se incorporan formas, colores y dimensiones a procesos mentales normalmente abstractos, que hacen que se estimule la imaginación y la libre expresión de las emociones. Supone un gran paso hacia el desarrollo de la memoria, la organización del tiempo, el manejo de la información y la creatividad.
En conclusión, me parece buen método de estudio pero resulta todavía muy innovador y quizá por esta razón, complicado de aplicar en una clase. A pesar de que estoy segura que los resultados académicos superarían a los obtenidos con el método tradicional de enseñanza.
Para finalizar, su utilización debería de ser más frecuente en las clases, sobre todo en un nivel superior de estudios como es el universitario, ya que, gracias a él se produce un aumento en la capacidad de memorización, técnicas para aumentar nuestro rendimiento y poder aplicarlas en el mundo profesional. Además, de los problemas que se resuelven con este método, los cuales son: concentración, planificación, motivación, hablar en público, toma de decisiones y asignación de prioridades. Aptitudes muy esenciales para nuestro grado.
Todo lo anterior es lo aprendido hasta ahora por mí, pero una cosa tengo clara: me queda muchísimo para llegar a la cima, y por eso, sigo escalando.

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